y aun así deseo

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Q Train, Nigel Van Weick (1990)

dos litros de agua correr hasta la ducha nombrar el glaciar de mi voz. comer lo mismo tres días seguidos es decir comer tres días seguidos y querer del viento el vello. querer del viento el vello y salir de noche y salir de noche a mirar a las muchachas a los ojos (unos ojos no del todo verdes como las hojas secas de las parras). arrancar las parras y llorar por las parras y querer de la naturaleza una ofensiva. los dedos de la tierra o los dedos de una fábula o mis dedos la humedad dos litros (se queda en los labios es una gota de miel). visitar la calle no elegir la ropa y morir de frío pero colocar la boca en las alcantarillas aspirar el vapor la sangre de quienes viven     aquí     de la naturaleza una mirada. mirar

un hombro recortado en la ventana de la tarde o besar un diafragma en la ventana de la tarde mentirle a la ventana de la tarde no saldremos de aquí con vida. en el último momento escucharte. cerrar los ojos lo oscuro es tu cabeza los destellos los fuegos artificiales son la sima que te nombra. y nombrarte y nombrarte y nombrarte. nombrarte no encontrar pero recoger el pelo con el pelo la ciudad con la ciudad a mí (estrellas del cabello: la vida es más fácil si las saco). chocolate flores hinchazones     un portal recién fregado en el que marcas tus huellas hasta mi puerta dos litros de agua correr     hasta mí. esquivar la palabra sexo jugar a los obstáculos pero sí también el río en el que hay un pez en el que el pez busca aros en las rocas me oyes lo entiendes? o algo mucho más profundo o algo que esté más allá de los cercos

de los dedos en la arena nombrar el glaciar del verano. nombrar la ofensiva de la naturaleza las estrías (me marca el tiempo. soy un reloj sin agujas) y el brillo de los ojos: brillar en los ojos como las farolas o algo más sí siempre algo más hallar en la vida siempre algo más. y nombrarlo. hacer un escondite en el que no quepa nadie o amar un cuerpo o dos o tres o cinco. conocer un cuerpo. conocer las marcas secretas del cuerpo (mira esta cicatriz la conseguí en el muelle qué tenía en la cabeza). comprender el cuerpo. ordenar el mensaje. y nombrarlo. y aun así

deseo.

y aun así deseo. por ello hablaré hasta arder como un gato torturado como un gato

torturado.

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Escribo un poema al día

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Summer in the city, Edward Hopper (1950)

Si no estás, escribo un poema al día. Nunca me siento tan poderosa (te lo dije) como cuando mis dedos corren por el teclado del ordenador; nunca recuerdo los árboles de la infancia y la savia de la infancia y la saliva que portaba mi boca en la infancia como cuando mis dedos arañan el teclado del ordenador. Si no estás, escribo un poema al día. Hablo de vasos, de leche, de la creación de la Tierra. Hablo del cuerpo, hablo de mi cuerpo desnudo, hablo de la sangre que menstrúo y del vello que crece como los límites de las ciudades extranjeras. Hablo de ciudades extranjeras a las que nunca he viajado sola. Hablo de mi madre, hablo de mi padre, hablo de un tubo de dentífrico gastado por el acné de la adolescencia. Hablo, escribo un poema al día; si no estás, me siento tan poderosa como los trozos de granizo (haré a todas las familias salir a la ventana; les haré comentarlo y llamar por teléfono; les haré quedarse en casa, cancelar los planes, discutir porque no se puede salir a la calle y salgan a la ventana si no lo creen, si piensan que no tengo razón). Si no estás, planto espigas y modelo un mundo; y modelo un mundo de ciudades extranjeras en las que nunca estás, en las que escribo (te lo dije) un poema al día.

Si estás, no hago nada. Nunca me siento tan poderosa como cuando tus dedos corren por los campos rotos de mi cuerpo. Si estás, árboles de la infancia y savia de la infancia y saliva que mi boca porta en la infancia; vasos, leche, la creación de la Tierra; mi cuerpo desnudo (todo lo cubre mi cuerpo desnudo; la carpa del cuerpo desnudo no permite saber si llueve), la sangre que menstrúo, el vello y las ciudades extranjeras. Si estás, tomo todo el café de golpe. Quiero estar despierta. Quiero tragarme un poema al día. Quiero tragarme las espirales de la cama, el sonido de tu espalda cayendo sobre la puerta, temblando sobre la puerta del mundo que modelo. Si estás, cubro las ciudades con las manos, esbozo sobre las ciudades un cielo oscuro y me siento poderosa; nunca me siento tan poderosa como cuando estás. Nunca me siento tan poderosa como cuando puedo soplar el viento (este viento fricativo) sobre tus orejas; si estás, escuchas los ciclones una vez al día. Si estás, no necesito espejos; si estás, se hunden las agujas en la carne que cuido; si estás, si estás, si un día sucede que estás, si me levanto una mañana y estás agarrando mi pelo y estás hablándome de las ciénagas y estás preguntándote por qué no quedan ciudades extranjeras.

Escribo un poema al día. Las espigas, el granizo: todo ha empezado a formar un jardín en mi ventana. Si no me paras, crearé la Tierra. 

Pétalo corazón

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Mi clítoris es un pétalo rojizo solo tengo. Pétalo y corazón. Me quiere arranco la corola pierdo todo el cabello. Si es así no mires mis escápulas reservo. La mejor fotografía salgo sonriente. Soy horrible dientes de alimaña no conocía. El poder de los cigarrillos. Quemados por la tarde en mi sofá (soy. Un escaparate aquí reflejo. Los cojines de mi tibia). La mejor fotografía sabes? aparento. Buena cara no tengo ojeras pétalo y corazón. No me quiere duermo trece horas. No me quiere cuánto falta para. Estar sola. Estar completamente sola.

(Congelo. Mis dientes de amarillo. Besad cerveza besad. Girasoles fermentados en la tierra. Que labro. En la tierra a la que pertenezco y que labro. Para comer. Besadme congelada no sé. Así es posible que palpite. En idéntica frecuencia a vuestros sexos. En idéntica frecuencia a vuestros dientes. Que no entienden. El amor.) Mi muerte digo sé que soy too much. Sé que soy. Insoportable.

(Oye atlas dónde guardo. Las luces de la calle. Las luces de mi clítoris un pétalo rojizo solo tengo. Corazón. Me ha tocado las costillas me ha tocado. Los huesos que solía cobijar. En una cálida capa de grasa. He adelgazado madre no he dejado de comer. He adelgazado atlas ya no me tiran del cabello. Los niños o yo misma porque sé. Que cargo quince kilos menos. Que dijiste no puedo con el peso. El amor me astilló. Y me extrajo el peso. Entendí el amor. Y adelgacé. No sé si en este orden o si atlas. Atlas. Besad el mundo que equilibro entre los hombros.)

Mi clítoris es un pétalo rojizo me quiere no me quiere. Será verdad que no. Lo aparento? Por eso mamá no dice nada solamente. Aidamaría y esos dientes amarillos. Has fumado digo porque eso. Persigue a las mujeres que conozco. Dientes las líneas de la risa. Pelo en los brazos y. El amor un cuerpo suculento. Solo tengo corazón madre no. Soy sana salí a la calle salí a trotar no ves. Lo bien que estoy en esta foto.

(Respondo a los mensajes de sexting está guapa. Mi amiga con el pelo así de largo. Quiero que te mojes dice y yo no puedo. Hacer bien ninguna otra cosa. Besadme así quizá logre contaros que nadie. Entiende mejor el mundo que quien pesa quince. Kilos menos que hace algunos años quince. Kilos menos que cuando nació y digo. La que está en la foto cómo sonríe parece. Un pétalo un corazón.)

No me quiere trago aire. No me quiere exhalo. Aire. Golpeo. Para crecer. Necesito carne grasa pieles. Uñas. Caspas. Ser más no solo clítoris latido esto. Me quiere no me quiere me quiere no. Me quiere. Soy horrible y no. Me quiere. Ves la foto salgo bien. Adelgazo no me quiere tengo hambre. Besad aidamaría pétalo corazón no voy a preguntarme. Por qué no me quiere si soy insuficiente. Si por casualidad sucede que soy. Muy poco. A mí atlas me repudiaron siempre. Por ser desmesurada y por ser. Insoportable.

(Me quiere sostengo el mundo. No me quiere pierdo quince kilos.)

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Summer interior, Edward Hopper (1909)

y no naciste/un pueblo de árboles/extrajo tu frente/de mi corazón/y mi corazón extrajo/sístole diástole miseria/diez lunas se ciñeron a mi sangre/diez lunas convertidas en/ojos medicinales/ojos cerrados ojos/cerrados a mi ropa/y tú pequeña/por no decir/raquítica/por no decir/un hueso/por no decir/que yo tampoco nací/yo tampoco/salí de la tierra/¿soy/de verdad/la pasajera/del desagüe?/y no naciste/tomamos píldoras y después/en el parque/vimos caer bombas de pimienta y de/raíces/y diez lunas de sangre y flores rojas en/los bancos

querría que fuéramos/ovillos en la espalda/pero solo estamos/solo estamos/sucias/el canto de las máquinas/un pueblo de árboles/silencio/tú no debes/existir

ítaca pero

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Man Ray

cuando estoy sola. te levanto. cuando. estoy sola. te levanto. débil plano. débil. muralla. cueva y los agujeros. de las orejas. cueva inscrita en. la curva de la corva de mi débil pe. cho. cuando estoy sola. te acumulo. es decir. te proceso. y herramientas y discos rayados. viejos discos rayados de los smiths y de. phoenix. o algo así. una banda francesa que escucho. cuando. estoy sola. y te levanto. y te levanto. y te propongo. juegos. que se juegan con la lengua. que se juegan. con. los. músculos. y el brillo grisáceo de los huesos. de los huesos que se pudren. como calabazas. como peces. como ojos. cuando estoy. sola. te levanto. nadie puede mirarme. ni puede encontrar la balsa. sobre la que navego. los lunes. los martes. y los viernes. sobre la que navego como. si ítaca. es decir. si ítaca. no fuera un balbuceo. una niña tartamuda. y habladora. quería contar lo que pensaba. en el coche. en la balsa. al regresar cuando mis padres se miraban y. todavía se querían. pero. cuando estoy sola. te levanto. y todavía. te quiero. como calabazas. como peces. te hago. piedra a piedra. step. by. step. no existes y yo. te existo. o sea. te visto. es decir. juego contigo a la nada y después con la nada. juego a ti.

y jugar a ti es. ponerme los zapatos en los dedos. un zapato por dedo. respirar en el centro de. las escaleras. mirarme. mirarme es jugar a ti. en distintas posturas y con distintos colores y cuando estoy sola. cuando. estoy sola. cuándo. estoy sola. qué es estar sola pregunto como una. calabaza. como un. pez. muro. muro del subsuelo. muro del subcuerpo. muro del subagujerodemibocatartamuda. y sé. y sé. que salir a la calle. y mirar las figuras. y levantarte. tendrá la forma de las plumas. de las sábanas ásperas. del juego. ¿la oca? obsesionada con el ensayo de tabucchi. obsesionada. otra vez. cuando estoy sola. me obsesiono. y te levanto. edificio pulido con espaldas. edificio erosionado con. estar. sola.

ítaca. jugar en ítaca. construir un parque de ocio en ítaca. vallarlo. levantar un muro. levantar. los muros. de piedra. cuando estoy sola quiero. que la isla sea mía. mía. y para mí. creciendo los árboles y haciendo. huevos. y un barco perverso. un barco glorioso. un barco. hacia mí. discos rayados tartamudos.

cuando estoy sola. y me buscan barcos. te levanto. te levanto. juego y. nunca dejo entrar.

Tránsito en un pozo

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Tránsito en espiral, Remedios Varo (1962)

Dicen que está encorvada en el fondo del pozo. Que a una hora exacta le roza los labios un rayo de luz, pero nada más. Nada más. Nunca. Ha conseguido, dicen, que el cuerpo perdure y que el cuerpo funcione sin necesidad de agua. El agua se crea con las lágrimas. El agua nace de las lágrimas. La prueba es, dicen, que brota a chorros y se dispara a las paredes y sale por un conducto situado en la sombra sur del amplio pozo. La prueba es, dicen, que nadie le da de beber. Hay un cuerpo y hay tierra: hay un cuerpo encorvado y hay tierra que cobra la forma de los estómagos. Una digestión, dicen, milenaria. ¿Cómo mide el tiempo? ¿Cómo sabe que la llaman vieja? ¿Cómo conoce los ojos de los otros y las leyendas de los otros y los dedos veloces de los otros? Los otros que beben lágrimas. Los otros que sorben saliva. Los otros y el mensaje que, dicen, se equivoca.

Dicen que respira. Dicen que hay sangre y vitaminas y una selectiva alimentación geológica. Quiero decir que come piedras. Quiero decir, en contradicción a todo, que no come. Que le hace falta un segundo para morderse el brazo y marcar los dientes. Y en el pozo hay, he oído, muchos segundos. ¿Cómo mide el tiempo? Mordiscos. Tiempo. Y silencio. El silencio encorvado en el fondo del pozo. El silencio dando vueltas, dejando un camino a su paso. La baba de los caracoles. La baba del silencio. Es pegajosa y dura y aplasta el rayo de luz que le roza los labios. Sin esa luz se moriría. Sin esa luz dejaría de haber lágrimas y dejaría de haber agua para la sucia ciudad en ruinas. Sucia ciudad en ruinas. Por eso introducen un tubo. Por eso el tubo lleva conexiones. Por eso implantan un ruido a una hora exacta: no saben si es un gato, si es el motor de un coche, si es el chapoteo de unos dedos dentro de un hueco cerrado.

¿Quién sabe, dicen, quién sabe? ¿A quién le importa saber? Dicen que vivirá. Dicen que ya ha vivido. Mucho más que otros. Pero no hay ninguna herida y no hay ningún cardenal y no hay ninguna estrella contaminada entre las cejas.

Calidad de vida: ninguna estrella contaminada entre las cejas.

La conocí. Recorrió mi cuerpo. Fui un pozo. Fui un pozo hace tiempo. ¿Cómo medir el tiempo? A través de los ojos de los pozos. Se hizo amiga de mis dedos: comían avellanas, tomaban café en el patio, buscaban insectos y les hacían cosquillas. Yo solía creer que las avellanas eran el símbolo del amor, pero (dicen) me enseñó lo contrario. Iba con mis dedos a la fuente, mordisqueaba frutos secos, me miraba con asco. Ensayaba mirarme con asco. Quería aprender a mirarme con asco. Aprender como un camino y aprender como una sujeción: si había asco por el pozo, si había asco por el centro del pozo mientras le hacía ventanas con el filo de la boca, estaba abierto. Y en un pozo abierto hay rayos de sol que rozan los labios y hay recetas de comida india y hay un sonido de gatos y motores de coches que llevan música.

Sucia ciudad en ruinas. Dicen que la conquistó. La ciudad a ella. Como si la Historia girara los ojos. Como si la Historia se mirara los huecos del cráneo y descubriera un cerebro que se está pudriendo. Reclusión milenaria. La conocí, pero hay un cuerpo delgado y encorvado en el fondo del pozo. Tiene los ojos cerrados y el pelo formado por kilómetros. Y se abriga. Con los labios. Extendiendo los labios alrededor de los hombros. Haciendo una mueca de fantasmas. ¿Habrá fantasmas en los pozos? ¿Habrá viejos papeles de colores amarillos? ¿Habrá canciones mutiladas o uñas deshabitadas en los pozos? ¿Habrá pozos en mis uñas, tal y como dicen? La sucia ciudad en ruinas quiere saberlo. Yo me ahogo. Yo no soy nada a su lado. Es decir: a su lado mi materia se apaga y yo me apago como la materia y la materia se apaga al ritmo de mis ojos asquerosos. Asquerosos, latentes: mis ojos son mi corazón. A su lado utilizo los ojos como corazón y sé que no hay nadie que sepa que hay corazones como ojos y ojos como corazones y por ese lado, dicen, puedo estar tranquila.

Puedo estar tranquila. Nadie me descubre.

La conocí. Quise desagrietar el nudo. Iba a lograrlo (eso dicen, tal vez por su forma de buscar el eco en mis orificios), pero una mañana me puse de pie y ella era pequeña y lloraba y me dijo que no y me pidió la hora y no pudimos descubrir cómo se mide el tiempo. ¿Cómo se mide el tiempo? A través de las muecas de los cuerpos. A través de la calidad de vida. Consistente en abastecer a la ciudad de estanques. Consistente en producir y en ser un milagro y en no necesitar agua para poder llorar. En no necesitar nada para poder llorar. En no necesitar nada, dicen, excepto un pozo. Un invertebrado y profundo pozo.

Y a mí. Sentada en el patio. Con las manos llenas de avellanas.

Yo y mi cuerpo

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Double Portrait, Dora Maar

Decirle al doctor: tengo un esguince de tobillo. Tengo un esguince de tobillo y soñé que me vendaba los ojos y el pelo y el estómago. ¿Es algún fetiche, doctor, soy una degenerada, me pican las palmas de las manos porque soy una degenerada y algo quiere decírmelo y usted, doctor, me conoce? ¿Usted cree que me conoce? Y decirle al doctor: cállese. Y soltar el peso del cuerpo y decir yo y mi cuerpo, yo y mi cuerpo. Alterar el orden porque sé que primero el árbol y después las ramas, que primero yo y después los ojos y después las tejas y los dedos que me pican, doctor, me pican los dedos y no puedo rascarme porque tengo un esguince de tobillo, porque soñé que me vendaba, porque soy una degenerada y sé, doctor, lo que desea. Y sé, doctor, lo que piensa. Decirle al doctor: sé lo que piensa. Doctor, ¿usted conoce el miedo? Doctor, ¿usted se pesa por las mañanas y usted no tiene miedo de haber desaparecido o de no pesar nada o de pesar cien kilos y ser una desgracia, doctor, una desgracia? Decirle al doctor: la última vez que me pesé tenía catorce años. Y salieron ochenta y cuatro kilos. Ochenta y cuatro kilos y un desastre natural y una cascada (de vómito, de pieles muertas, del orgullo de mis brazos). La última vez, doctor, era una niña. ¿Es algún fetiche, doctor? Renunciar a ser leve o a ser de hierro o a ser algo porque ochenta y cuatro kilos de materia, ochenta y cuatro kilos de esta cara sucia de ciudad.

Cara sucia de ciudad. Decirle al doctor: cara sucia de ciudad. Yo y mi cuerpo. Si dejé de pesarme y si convertí mi cuerpo en un ojo. En el reflujo de un ojo. Tengo un esguince de tobillo, pero sus cuencas vacías y sus dedos esqueléticos (las ramas, los rabos de gato, mi ventana) y la voz con la que dice tu cuerpo y tú, tu cuerpo y tú. El sol me hace llorar. El sol quiere que llore. Decirle al doctor: llanto. Saldré de aquí convertida en nada, pero juro que iré vendada y que se partirán mis articulaciones y se partirá mi pecho como un cuchillo de plástico (jugaba a cortarme las venas cuando ochenta y cuatro kilos y ochenta y cuatro kilos de materia) y se partirá mi estrella y juro. Juro. Juro. 

A veces como para morirme.

A veces me como el cemento de los ojos de los otros.

A veces yo y mi cuerpo no sabemos cómo, no sabemos cómo y nos encontramos en la cama y hacemos el pino y jugamos a ochenta y cuatro kilos y nos dormimos en una rama pero la rompemos y el suelo y el doctor y soy una crudelísima degenerada. Decirle al doctor: soy una degenerada. ¿Hay cura, doctor, hay cura? ¿Vamos a vendarme y a asfixiarme y a dejar que muera? Que muera, doctor, como todo. ¿Usted sabe morir? ¿Usted sabe que vamos a morir? ¿Usted sabe que quiere salvarme la vida pero que me voy a morir? Y posiblemente cuando me entierren llegaré al centro de la Tierra y arderé en llamas y ya no seré nada. 

Y ya no seré nada. Decirle al doctor: no seré nada. Tengo un esguince de tobillo, pero no seré nada. Ochenta y cuatro kilos o la nada. 

Disparo en un bosque

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Foto: Glass Tears, Man Ray

No sé si quería ir hacia allí No sé si quería bajar a casa o si quería reventar o si quería No sé si puedo contártelo o si haciéndote señas Si haciéndote señas como si jugáramos a las películas y Tengo que contártelo de alguna manera Tengo que poner cara de pez Tengo que poner cara de agujero Tengo que evitar las palabras porque Yo soy un ser de palabra y Si se pudiera sentir algo Si se pudiera sentir por mí algo que no fuera Sintaxis que no fuera Gramática Si se pudiera establecer entre mis miembros Alguna coherencia más allá del significante y la penuria Del significante y la contracción Si me doblo Si me doblo y si No sé si quería ir hacia allí No sé hacia dónde quería ir Si quería ir a algún lugar o si quería reventar o si quería poner el flash Y que se borren mis rasgos Y no tener nariz Y no tener boca y no hablar por la boca y Confundirme con un pantano ciego Confundirme con una enredadera Confundirme con la ruina que asciende como un virus que asciende por tus piernas convirtiéndose en tus piernas No sé si puedo contártelo Aprenderás a andar de nuevo Sabrás salir de aquí Tendrás las rodillas cubiertas de hojas Y de espinas Y no importará entonces No importará si hago un gesto de miedo o un gesto de estrella No importará si cara de alga o cara de disparo Disparo en un bosque Disparo entre tus cejas Disparo a la primera vez que ardiste Sintaxis Gramática No sé si quería ir hacia allí pero Me duele el estómago Me duele el estómago más de lo que puedo contarte y Te crecerán ramas Darás la vuelta Harás el amor Sobornaré a la tierra para que no te talen

Y montaré guardia Y seré un perro Y evitaré las palabras evitaré el fonema No grito no tengo dientes no comprendo cuáles son las medidas de tu vello Quiero aprender a imitar La mueca de los árboles Quiero olvidar mi cara De cemento Quiero dibujar una parcela Un jardín Un purgatorio Quemarlo Quemar Quemar mi obra quemar la ciudad quemar mi casa Vaciar mi casa Vaciar mi cuerpo Órganos vísceras sintaxis Gramática No sé si puedo contártelo Si debo contártelo Si el espasmo de la tierra me permite contártelo Habrá salidas habrá tormentas te enfrentarás a alguna plaga Y todos los bichos Y todas las enfermedades Motas blancas Como la nieve pero crueles y punzantes y tristes Y un pájaro bizco en lo alto Coronándote un pájaro bizco que no sabe cantar que no sabe contar que no sabe terminar con los huecos de la ciencia Que no sabe definirte más allá de esto que no sabe

Me iré cuando graben nombres Con una navaja Fuera de ti

todo eso

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Foto: Rachel Baran

igualmente es mentira joaqui decir que en esta habitación hay un cuerpo delgado que el cuerpo delgado se pasa la lengua por los labios que el cuerpo delgado mira hacia el techo como si el techo tuviera joaqui la verdad o una aproximación al color de tu frente cuando andamos por la calle y el cuerpo delgado no quiere hablar de nada ni dejar pasar el tiempo ni pensar que faltan dos semanas para que se me rompa el himen y para que me lleve a la sala de urgencias de mi cama a la sala de urgencias del helado häagen-dazs y las manos curvas y la almohada mojada igualmente es mentira joaqui decir que quedan dos semanas porque en algún momento en algún oscuro momento te habré contado espero haberte contado lo que sucede en mi vida lo que sucede en el cuerpo delgado aunque eso sea mentira aunque nada sea cierto y en esta habitación no haya huesos que se estiran ni leyendas por escenificar mira la verdad es que no sé si has descubierto la odisea en mi mesa de noche no he empezado a leerlo es solo un préstamo de la biblioteca y sé que tal vez si lo abro acabe comiéndomelo acabe tragándomelo de una sola vez como si fuera chocolate o palomitas o el doloroso sabor del dulce de leche

todo eso joaqui

e igualmente es mentira decir que en esta habitación pasan cosas que se inicia algún proceso que hay más que aire porque he empezado a pensar en lo que ocurrió en la cabaña y tengo miedo de decirlo y tengo miedo de mirarte anoche cuando estábamos en el bar las chicas preguntaban por qué no nos dábamos un beso yo no les he contado nada no quiero que sepan que lloré mientras lo hacíamos y sé que si les digo algo sé que si empiezo a hablar voy a acabar dibujando con los dedos la silueta de la primera lágrima voy a terminar aportando pruebas y cruzando puentes y les hablaré de todo lo que siento y de a qué sabía el helado verás joaqui era de chocolate yo odio el helado de chocolate fue lo primero que te expliqué cuando nos conocimos porque querías invitarme a un batido de helado y puse objeciones puse trabas impuse mis ideas pero en la cabaña en la cabaña solo esperé a que terminaras y aguanté tu aliento en la nuca el sonido de tu carne chocando con mi miedo sí aunque no lo creas tenía miedo me asustó que me mordieras me asustó que la tuvieras dura y que quisieras que de verdad quisieras hacerlo conmigo porque

todo eso joaqui

e igualmente es mentira decir que me fui con ana a fumar solo porque me apetecía lo cierto es que quería decírselo lo cierto es que quería preguntarle si fue normal la sensación o si todas las primeras veces dan un poco de asco pero verás joaqui no lo hice porque igualmente es mentira es mentira decirlo todo es mentira no sé cómo lo hice hay algo que sobrevuela la habitación míralo una mosca o una polilla no estoy muy segura quiero volver al tiempo en el que no sabía del todo si las polillas podían volar qué estúpida y qué felicidad comer galletas no tener que compararme con un cuerpo delgado no tener la odisea por leer algo sobrevuela mi cuarto ese algo sale de mí va desde mí hasta el techo las líneas de mi mano o un proyectil en mi muñeca oye joaqui tú alguna vez has pensado en cortarte las venas yo sí lo he pensado y he querido hacerlo y mientras me dabas por detrás se me pasó por la cabeza la imagen de mi bañera ensangrentada y mis brazos con goteras y el momento previo la caricia de la cuchilla el último pensamiento racional también pensé en la cara de mis padres abriendo la puerta preguntándome qué sucede y chocando con la imagen con la lasciva imagen de su hija adolescente muerta muerta muerta para siempre muerta entre sangre yo saliéndome de mí yo brotando de mis brazos como un cerezo en flor o como un bosque cubierto de árboles cada gota un árbol cada gota una cosa nueva

todo eso joaqui

e igualmente es mentira decir que debería llamarte porque tengo el teléfono apagado y ni un solo whatsapp ni un direct ni un messenger no ha habido nada ni una palabra sobre lo sucedido ni siquiera un hilo de voz o una mirada cómplice ayer todo parecía haberse terminado ayer se me desvaneció por los dedos el cuerpo delgado se escapó de mi figura corrió muy lejos a casa de mi tía o al colegio o a algún lugar seguro más allá de este ciclo inmenso del bachillerato o más allá de los ojos de ana encendiéndome el cigarillo y mirándome el cuerpo delgado se ha ido y no sé si vas a querer hacerlo conmigo otra vez no sé si voy a querer otra vez que me beses o que me quites la camiseta ni siquiera me había puesto sujetador viniste a casa a darme algo y salimos al huerto y hace dos semanas era la calle y tu frente y yo llevaba guantes tapada por los guantes mis manos llenas de astillas haciendo presión contra la pared igualmente es mentira joaqui decir cualquier cosa desearía algunos días desearía hoy desearía ser como ana o no ser como nadie o no ser como yo no he estudiado nada para el examen de historia de españa es que tengo un poco de resaca todavía no quiero saber nada no quiero ir a ningún lugar oigo a mamá en la cocina si salgo voy a pensar en lo de cortarme las venas y además en qué habría pasado si se hubiera abierto la puerta de la cabaña de las herramientas y mamá

todo eso joaqui

e igualmente es mentira igual sucede que el sexo es mentira porque llevo desde los trece años haciéndome pajas por las tardes y viendo porno a escondidas y nadie me habló nunca de la suciedad del olor del dolor no pensé que fuera a repetirse no pensé que fueras a terminar tan pronto pero en el fondo sí ya te lo he dicho joaqui quería que te fueras que salieras de mí dejar de preguntarme por qué estaba tan mojada igual sucede que todo es falso que hay una partícula dura una hinchazón en el mundo que nos coge a todos por los codos y está muy bien el buscador y después las manos en las bragas y ese ascenso y parar un poco antes de llegar y parar en seco y después seguir deprisa deprisa como si se fuera la vida por el espacio entre los dedos volver a parar y no hacerlo a tiempo todo eso joaqui todo eso lo veía como la verdad más absoluta la verdad a solas la verdad pura pero la cabaña pero tu ropa interior alzada como un sueño o una pesadilla pero esa expresión en tus ojos mientras te vestías y el bar anoche y por qué no se dan un beso qué les pasa chicos creo joaqui que lo mejor es que lo dejemos porque me siento mal y faltaban dos semanas para que se me rompiera el himen necesito helado necesito silencio necesito estudiar para el examen quiero graduarme quiero salir de aquí quiero fumar tres cigarillos de una vez quiero esperar con los ojos apretados a que te corras

todo eso joaqui

todo eso

Viernes, 14 de octubre de 2016

lyona
Foto: Lyona
Cuando estés sola habrá unos ojos y después la nada. Vendrán en la cena. Tendrás el pelo sucio y los labios cortados (te levantas, te peinas, haces pis. Siempre que tienes el pelo sucio se te cortan los labios. Siempre que te levantas y te peinas y haces pis estás sola). Tú, filo de estrella, ¿qué querrás decir? Los ojos soplan la sopa y esperan. A ti, te esperan a ti. Y no serás la única. No serás la única que cene a las dos de la mañana ni que brille hacia dentro ni que sienta la necesidad de que le toquen. Porque hará tiempo que nadie te toca. Porque habrá una capa de barro sobre tu ombligo. No serás la única que no hable, que no hable ni siquiera con las paredes. Esas blancas y sádicas paredes. Cuando estés sola habrá unos ojos y después la nada. Visión: el izquierdo es rojo. Como la sopa de tomate, como la sangre que se desliza (que se deslizará. No será tan tarde) hacia la tierra. Sangras contra la tierra. Menstrúas contra el césped. Y lo recordarás. Delante del ojo, cuando el ojo aparezca y después la nada. Y habrá un gato, y bailará por la estancia (el habitáculo. ¿Qué pensabas?) para recordarte que no pasa nada. Nada.
Y no habrá pasado nada en años, y qué importarán los ojos o el agujero que vendrá con ellos. Que profetizo que vendrá con ellos. Ya no serás joven. Cuando estés sola no serás joven. No darás corriente, no tendrás razones para masticar la piel que cuelga de tus labios. Una cena, una cuchara. Ya escuchaste toda la música del mundo y es mentira: un día, mucho antes, te cansaste. Dijiste basta, y dijiste cállate, y dijiste llora. No habrá razones para llorar, pero no serás feliz (¿a cuántas personas, dime, contradices con esto? ¿Cuántos libros, cuántos años de pensamiento, cuánta filosofía tirada por el remolino del váter? ¿Cuántas veces te has atrevido, dime, a ir hacia atrás? Ausencia de dolor, ausencia de miedo. Infelicidad. Podrida, macabra infelicidad. Dónde está Mario). Habrá unos ojos. Les darás la sal. Querrás lamerlos. Sabrás que no.
Sabrás que no. Será peor y sabrás que no. Y la casa tirada y los cacharros sucios, y la pecera vacía y el teléfono roto. Y tus manos. Míralas ahora. Suaves, limpias manos. Eficientes. Sirven para lavar y para acariciar y para matar. Sirven para hablar. Pero no serán nada. Nada. Tendrás la misma marca de nacimiento, la misma marca del estómago (perdón: el útero. A ti no te comió nadie) de tu madre. Pero nada, nada. La nada golpeando como un puño imaginado. La nada abriéndote como una uña rota. La nada palpando. Ella tiene manos, ¿qué pensabas?, y las tuyas no servirán. Habrá unos ojos, los mirarás con tedio, pensarás en algo. ¿En qué? ¿En ti ahora, en ti ahora encendiendo cigarrillos y haciendo el amor en un sofá podrido? Eso también pasará. Ahora no lo sabes, pero el tiempo. Y estarás sola y habrá unos ojos y después la nada. ¡Sopa de tomate! ¡Tú siempre has odiado la sopa de tomate!
Te pedirán un documento. Los ojos querrán tener certeza. Porque delante de tu rostro habrá otra piel (otra piel comida por las hormigas) que no dejará pasar la luz. Enterrada, a oscuras. Un documento que diga tu nombre o que al menos provoque la sangre. Un documento que les haga cerrar el día y cumplir con su trabajo. Pero no. Los habrás quemado todos. Liberada del tiempo, del mundo, del cuerpo. Hasta la raíz. Cuando estés sola llegarás a la raíz. Y el gato, y el tomate. El ojo derecho será negro. ¿Qué otra cosa es negra? ¿Qué otra cosa va a ser negra? ¿Qué otra cosa ha sido siempre negra? No encontrarás los papeles (¿qué pensabas?) y la vergüenza será asquerosa. Tendrás que comer piedras. Tendrás que hacerte cortes. Tendrás que vomitar. Si quieres que te reconozcan tendrás que vomitar. Pensar que habrá un reguero de cemento y después vomitar. Esculpir la identidad con el estómago. Esculpir. Con el estómago.
Cuando estés sola habrá unos ojos y después la nada. Los mirarás como si no estuvieran. Como si siempre los hubieras visto. Y pensarás en Pavese, y no será así. Eres hija de una voz y vas a querer hablar bajito, susurrarles tu cabeza. No hay manera. No habrá manera. Prohibido el estruendo. Prohibido callarse. Prohibido todo. Vivir está prohibido y no vendrá la muerte. Solo dormirás. Como siempre. Y tocarás tu cuerpo. Como siempre. Y no sentirás nada. Ah, no sentirás. Te quedarás bizca y te saldrá pelo en las manos y soñarás con pájaros: nada más que eso, nada más que el miedo. Pero
harás algo.
Cuando estés sola y haya ojos. Cuando lo sepas. Sí, así debe ser. ¿Qué creías? El miedo te puede. Siempre. Y harás algo. Te pondrás de pie. Como una tormenta. No dirás nada. Como un rayo. Abrirás el vidrio. Como un ciclón. Y después el tedio. Y después la marcha. Y después el lápiz. Con tus vejadas manos. Con tus repiqueteantes manos. Con tus manos muertas. Miedo, miedo, miedo. Por toda la casa. Por todos los muebles y toda la ropa sucia. ¡Por el fregadero, por la mugre del baño, por la cama deshecha! Y tu cuerpo: miedo en las pantorrillas, miedo en los hombros, miedo en el pubis. Miedo en la curva de los pechos. Como siempre. Miedo negro, miedo azul, miedo naranja. El rojo y el verde, siento decírtelo, tendrán la punta rota cuando estés sola y haya unos ojos. Y qué. Y qué. Porque harás algo. Porque se asombrará el gato y se asombrará tu oído de que haya una canción nueva. La de tus pies dándole golpes al suelo de vinilo y la de tus dedos rebuscando en la caja y la de tu boca respirando con agitación (casi el sexo, casi el olvidado dolor de las estrellas en el pelo).
Cuando estés sola habrá unos ojos y después la nada.
Porque irás al baño, te tocarás la cabeza. Otra vez. Te acercarás al espejo. Como un gusano, reptando como un gusano. Y ahí:
Un ojo rojo y otro negro.
Y la canción de los cristales cuando se rompen contra la nada.