Quiero hacer puentes

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Allá cuelga mi vestido o Nueva York, Frida Kahlo

ciudad: quiero hacer puentes. con los dedos hacer puentes. entre edificios hacer puentes. tejer tu espejo, big city, como si fueras arroz o escupitajos mágicos (en los que se refleja la luz, ciudad, la luz de las farolas, las farolas de las calles, las calles de tu estrella). quiero hacer puentes. de sangre. promesas de sangre con gotas de sangre que cruzan los dedos de mí a mí, de mí a nadie, de mí al muerto. muerta la ciudad. muertos los pasajes. muertos los que pueblan cada bloque. hacer puentes para que no cierren los ojos, para que no cierren despacio el cuerpo con los ojos y *habitantes de la ciudad, miren hacia las luces: la soledad es una luna, la farola es una luna, hay un pájaro silbando en el filo de la luna y café, café, pasajeros, callejeros, amigos, no se puede dormir hasta que haga puentes* ciudad: ¿nos castigas? ¿nos vomitas? ¿nos desechas? city, skeptical city, eres un planeta y tus edificios son más grandes, más grandes que tú. ciudad, ciudad raquítica, no te tengo miedo y quiero hacer puentes, quiero masticar puentes, quiero resurgir de los puentes/para hacerte daño/y si no me das permiso iré a golpear tu suelo y a morder tu suelo hasta que de mí salga tu ruina. con los dedos tu ruina. entre edificios tu ruina. entonces deja que me arquee, ciudadela, pueblo agrio, y que con mi espalda haga zonas, que haga calles, que pasen metros y bichos y muerta la ciudad, muerta la ciudad, muerta la lúbrica ciudad __ciudad: voy a hacer puentes. te retaré y haré puentes__

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Gran depredador

involuptasmors
In voluptas mors (making of), Dalí y Halsman (1951)

Trabajo para ti. Crees que trabajo para ti. Firmas mis brazos para ti. Me pinto la raya de los ojos, la curva de la boca, delante del espejo de mi baño. Me visto de criada y señora y camarera y profesora y prostituta y recta mujer en paro. Para ti. Mi trabajo no consiste en nada. Mi trabajo no me da nada. Odio mi trabajo. Y me emborrono la pintura. Y me retuerzo las uñas. Me cuelo en los bajos de la cama y no te espero. Tú sabes que yo no te espero. Tengo 25, 30, nada. Apareces. Gran depredador, apareces. Oigo tus pasos repetirse sobre el suelo, repetirse y vibrar en mis nalgas. Tac. Tac. Taquicardia. Crees que trabajo para ti. De 8 a 2 me salto todas las funciones de mi puesto, hago pellas y como Nocilla a cucharadas. Te espero cada día, con quince minutos de ventaja, caída sobre el sofá. Pintada. Peinada. Bien hecha. Crees que trabajo para ti. No tengo salario (no hay nada que me hinche las cuentas o el vientre a mediodía), pero tampoco me duele. Tac. Tac. Hoy no me he peinado.

Veo cómo me miras y cómo se te abren los ojos y las manos. Veo cómo descubres que no soy lo que soy para ti y que me he tragado todas las pelusas. Despojo. Amarilla. Gran depredador, yo soy un leopardo. ¿Quién se come a los leopardos? Pero apareces. Me miras. Encoges los dedos en una mueca que casi tiene ojos. Odio mi trabajo. Soy de gelatina. Me levanto, me abro, me descubro. Tengo la cara pintada, tengo los dientes podridos, tengo los labios cortados. Gran depredador, alzas las manos (te veo teclear notas de prensa, hace media hora, en un despacho blanco, paloma de la paz blanca). Tac.

Odio mi trabajo. Criada, señora, camarera, prostituta, mujer en paro. Pienso en ser de verdad un leopardo. Y firmar mi fuerza de leopardo. Y retirarme. Y pintarte los labios de rojo, los párpados de negro, arrancarte la barba. Podría doblegarte o hacerte llevar mi cara. Podría ser un gran depredador. Salgo a la calle (niña haciendo pellas, corriendo fuera del cole). Te veo una. Dos. Tres veces. Cinco. Cien. Estás vestido de tendero y me viras la cara. Repartes el correo y me dices que me aparte. Construyes un muro y me gritas tía buena. Gran depredador, empezaré a arrancarme las uñas con los dedos (si dejaras de quererme, me moriría de miedo).