Breve informe sobre mí

las-dos-fridas

Martes 14:58 Aida es descubierta poniendo la misma cara que tú cuando mirabas al vacío. Aida se descubre poniendo la misma cara que tú y la expresión dura dos segundos. Encoge los puños (después) porque había pegado los labios (antes) y había estirado las comisuras (siempre). 15:01 Se da cuenta, Aida, de que repentinamente te entiende y se ha visto detrás de tu rostro cuando mirabas como si y sentías como que. “Me encanta tu cara de ‘podría destrozarte con una palabra”, cree que una vez te lo dijo, que te lo dijo y no le hiciste caso pero volviste a apretar la boca. 15:02 Aida estaba equivocada. Lo sabe ahora. Piensa en ti, en ti y en dónde estarás ahora y cómo tendrás los ojos y qué estarás mirando. Pero 15:03 tu expresión de mirar al vacío no era volar por encima de nadie, no era pasarte las cosas, no era nada bueno porque tú mirabas al vacío con la cara curvada como Aida 14:58 es descubierta. Descubierta después de no entender dos palabras (hoy no oye bien de un oído, apunte) y de morirse de vergüenza. Mira la pantalla con los ojos fijos y trata de esbozar una especie de. Y no es mirar por encima del micro y entrevistado en la esquina y habla, habla, yo podría hacer que te callaras para siempre. Aida es descubierta 15:06 derramándose una gota de café en la teta izquierda (es patosa, apunte) porque tú, porque ella, porque Aida cada vez se parece más a ti y se ha dado cuenta tarde mientras miraba con tu carita de vergüenza y ella pensaba que. Conclusiones anexas (de elaboración propia) que adjuntamos como muestra de respeto: si Aida ha tirado la gota de café, si Aida se ha quedado paralizada y se ha quemado la lengua (lo sabemos por la forma de arquear la mano izquierda), es porque se parece a ti solo por fuera. A ti desde ella solo, solo, solo por fuera. Piensa (lo sabemos por la forma de levantar las cejas): mi espejo solo muestra mi cara y no lo de dentro, den, tro. Cierto eco entre la frente y la coronilla. 15:09 Quizá no comprende que se siente exactamente como tú cuando ponías esas caras y que ella, Aida, solo puede conocerte ahora aquí, desde sí misma. Que tú eres un pozo cerrado, inabarcable, aunque parezcas (lo sabemos por la voz) una caja abierta. Aida es descubierta poniendo la misma cara que tú cuando mirabas al vacío y Aida descubre que esa mirada no era de ti. Tú no existías y ella ahora. Ella ahora sí existe, es lo único que existe, es lo único fiable aunque se derrame café encima y esté un poco sorda y tenga pintadas solo las uñas de una mano. Aida (lo sabemos por el eje de la boca) se buscó en ti y ahora eres tú la que se encuentra en ella. 15:46 Todavía lo piensa, adiós, se marcha a casa, te arrastra por la calle (casi no pesas, apunte), anda patinando porque te tiene en los tobillos. Tú andas así, excepto porque sueles llevar tacones y mueves más las caderas y menos las manos. Hay un reflejo, sin embargo, en el borde del ojo. Aida es descubierta en el mismo escondite que tú.

Conclusión del informe: nada relevante. Un poco sorda de un oído.

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